El enfoque cauteloso de Nepal a la pregunta tibetana

La visita del presidente de China, Xi Jinping, a la Región Autónoma del Tíbet el viernes pasado, la primera visita oficial de un líder chino a la conflictiva región en 30 años, envió fuertes señales a sus vecinos del sur.

Llegando en un momento en que un enfrentamiento militar entre India y China a lo largo de su frontera en disputa India limita con la TAR no muestra signos de terminar, la visita de Xi a Nyingchi cerca de la Línea McMahon, la frontera en disputa en el sector este, llamó la atención en Nueva Delhi.

Pero además, en Nepal se habría tomado nota de la visita de Xi a la RAT. Al igual que India, Nepal limita con el Tíbet y alberga a miles de refugiados tibetanos. En consecuencia, la cuestión tibetana es un tema clave en las relaciones entre China y Nepal.

Alrededor de 20.000 refugiados tibetanos viven en Nepal. Tras el aplastamiento de China del levantamiento tibetano en 1959, el 14º Dalai Lama y miles de sus seguidores huyeron del Tíbet. Si bien la mayoría fue a la India, un número considerable llegó a Nepal y Bután.

Las relaciones diplomáticas entre Nepal y China se establecieron en 1955 y los dos países firmaron un tratado al año siguiente en virtud del cual Nepal reconoció al Tíbet como parte de China. La política de Una China es una piedra angular clave de las relaciones entre China y Nepal. Katmandú no reconoce a Taiwán como un país independiente y ha apoyado la nueva ley de seguridad nacional de Hong Kong.

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Con respecto al Tíbet, Nepal reconoce que el Tíbet es un problema interno de China. Ha contrarrestado cualquier actividad anti-china por parte de los refugiados tibetanos en su territorio.

Nepal se encarga de reiterar su compromiso con la política de Una China durante las visitas oficiales de sus líderes a China y viceversa. Por ejemplo, durante la visita del ministro de Defensa de China, el general Wei Fenghe, a Nepal el año pasado, el entonces primer ministro, KP Sharma Oli, enfatizó el compromiso de Nepal con la política y dijo que Katmandú no permitiría que el suelo nepalí se usara contra los intereses chinos. . A su vez, Wei elogió a Nepal por seguir esta política y prometió el apoyo de Beijing para salvaguardar la soberanía, la independencia y la integridad territorial de Nepal.

Como pequeño vecino de la gigantesca China e intercalado entre los dos gigantes asiáticos, India y China, Nepal tiene que andar con cuidado. No puede permitirse quedar atrapado en sus batallas geopolíticas.

Nepal ha enfrentado problemas con su vecino del sur, India, que ha cooperado con la CIA en la cuestión del Tíbet. Por ejemplo, los dos lanzaron conjuntamente la rebelión Khampa de 1979 en la región de Mustang de Nepal, poniendo en riesgo la soberanía de Nepal.

Este incidente cambió las políticas del gobierno nepalí hacia los tibetanos. Comenzó a percibirlos a través de la lente de amenazas a la seguridad.

En la actualidad, Nepal supervisa a los refugiados tibetanos que viven en Nepal y los enumera como posibles objetivos de vigilancia y espionaje.

Esto se debe a que algunas de sus actividades, su participación en la rebelión de Khampa, por ejemplo, son problemáticas para Nepal. La gran financiación que reciben de EE. UU., India y otros países para llevar a cabo tales actividades es motivo de preocupación para Nepal.

Hay presión sobre Nepal, especialmente por parte de las democracias liberales occidentales y los organismos globales, para que otorgue estatus legal y derechos fundamentales a los exiliados tibetanos. Nepal no ha registrado ni verificado a los refugiados tibetanos, dejándolos indocumentados y vulnerables a la violación de derechos. Pero Nepal no es signatario de la Convención de Refugiados de 1951 ni del Protocolo de 1967, que es una de las razones por las que el país del Himalaya no se siente obligado a atender las demandas occidentales.

En las últimas dos décadas, las leyes de Nepal se han actualizado para reflejar varios acuerdos de seguridad, incluido el Tratado de Asistencia Legal Mutua y la Ley de Asistencia Legal Mutua de 2014, firmados con China. Según estos acuerdos y el reciente sistema de gestión de fronteras, a los tibetanos que cruzan la frontera entre China y Nepal y entran ilegalmente en Nepal no se les permite la entrada y deben ser devueltos al Tíbet sin que se les proporcione refugio en Nepal.

La importancia de los problemas de los refugiados tibetanos en las relaciones chino-nepalíes se subrayó durante la visita de Xi a Nepal en octubre de 2019. La parte china estaba presionando a Nepal en ese momento para que firmara un tratado de extradición para que los refugiados tibetanos problemáticos fueran deportados a China para enfrentar el enjuiciamiento allí. Más tarde se supo que Nepal no cumplió con la demanda china debido a la presión de las potencias occidentales. Eso enfureció a Xi, quien, según la emisora ​​estatal de China, le dijo a Oli en una reunión que aquellos que intentaran dividir China enfrentarían cuerpos aplastados y huesos destrozados.

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La Ley de Asignaciones de Consolidación aprobada por el Congreso de los EE. UU. en diciembre de 2020 ha asignado fondos para el bienestar de los refugiados tibetanos que residen en Nepal y otros países. Esta y otras leyes estadounidenses sobre el Tíbet indican un renovado interés de Washington en la región, lo que provocó fuertes reacciones en China.

Nepal tiene temores genuinos de que se esté convirtiendo en un campo de juego de la competencia geopolítica no solo entre India y China, sino también entre las dos superpotencias, EE. UU. y China, por el tema del Tíbet.

China ve al Dalai Lama como un potencial líder separatista que podría debilitar su control sobre el Tíbet. Ha reclamado el derecho exclusivo de controlar el proceso de selección del próximo Dalai Lama, y ​​los analistas dicen que ya está presionando a vecinos como Nepal y Mongolia para que no reconozcan a ningún sucesor que no esté respaldado por Beijing.

Para mejorar su influencia sobre Nepal, China está invirtiendo en proyectos hidroeléctricos, aeropuertos, carreteras y proyectos de telecomunicaciones de Nepal.

Estados Unidos e India apoyan abiertamente la causa tibetana, mientras que China advierte a Nepal en cada reunión de altos funcionarios. Esto ha puesto a Nepal en una situación difícil. Suponiendo que la competencia geopolítica no disminuya, Nepal no puede cambiar sus políticas sobre los refugiados tibetanos que viven en Nepal.

El nuevo primer ministro de Nepal, Sher Bahadur Deuba, enfrenta desafíos geopolíticos complejos a medida que las rivalidades entre las potencias regionales y globales se desarrollan en suelo nepalí. Tendrá que andar con cautela, especialmente en temas que son de importancia central para estos países.

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